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Enfermedades bucodentales provocadas por el estrés

Los profesionales que estudian el estrés lo definen como “un estado de fatiga física y psicológica en la persona, provocado por un exceso de trabajo y otros desórdenes emocionales”.

En diversas ocasiones, el estrés constituye un sistema de alerta ante situaciones donde se debe responder de forma inmediata ante un estímulo.

Cuando una persona sufre estrés, empieza a tener síntomas tales como taquicardia, hipertensión, aumento del colesterol, sequedad bucal, etc. A su vez, comienza a tener hábitos poco saludables, como una mala alimentación o un excesivo consumo de alcohol y tabaco.

Además, el consumo de alimentos a deshoras dificulta el cepillado de los dientes y el uso del hilo dental, por lo que la persona no mantiene una higiene bucal adecuada. Si no se corrige a tiempo, esta rutina puede propiciar el desarrollo de enfermedades periodontales.

Principales enfermedades bucodentales provocadas por el estrés

Posiblemente, muchos relacionéis con el estrés los dolores musculares en cuello o espalda, así como los dolores estomacales, por ejemplo. Pero, quizás, pocos os deis cuenta de cómo afecta en la boca. Después de periodos de más ansiedad puede que os resulten familiares las apariciones de herpes, dolores en la mandíbula por tensar demasiado los músculos faciales o bien rechinar los dientes.

Además, si el estrés es crónico, las consecuencias son mayores, incluso pueden llevar a la pérdida de piezas dentales si no se actúa a tiempo.

1.   Sequedad bucal y caries

Una de las principales reacciones de nuestro cuerpo ante el estrés es la boca seca. Además, la sequedad bucal es un efecto secundario si se están utilizando medicamentos para tratar la ansiedad o la depresión. La saliva es la primera defensa que se encuentran las bacterias en la boca. Cuanta menos secreción de saliva, mayor es el riesgo de enfermedades bucales.

Así pues, aumenta la acidez en nuestra boca y ataca el esmalte dental, que es la capa natural que los protege y se acaban desarrollando las caries y otras infecciones o enfermedades en las encías.

2.   Gingivitis y periodontitis

La alteración y la acumulación de la placa bacteriana pueden provocar el sangrado e inflamación de las encías, provocando enfermedades sobre los dientes como la gingivitis y la periodontitis. El estrés emocional también se relaciona con las enfermedades periodontales.

Por una parte, encontramos los cambios en el comportamiento; suele ser común que en períodos de ansiedad se descuide la buena alimentación, se consuman más azúcares, se fume más… Y se olvide la buena higiene dental. Por ello, la placa bacteriana aprovecha estos malos hábitos para alojarse en nuestras encías, lo que puede desencadenar en una periodontitis.

Por otra parte, en los últimos años se ha comprobado que cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés se producen cantidades elevadas de una hormona llamada cortisol. Cuando esta se produce en las encías, estimula la inflamación y, por tanto, promueve la periodontitis.

3.   Aftas y herpes labiales

Los herpes son provocados por un virus que vive en los nervios faciales y se reproduce en momentos en los que el organismo tiene menos defensas, como pueden ser los períodos de estrés.

Las aftas son unas heridas blanquecinas que se forman en las encías y las mucosas causadas por virus, bacterias y deficiencias del sistema inmunológico debilitado por el estrés.

4.   Bruxismo provocado por el estrés

El bruxismo es una costumbre involuntaria que consiste en apretar y/o rechinar los dientes durante las horas de sueño, o incluso despiertos. El estrés es la principal causa de esta enfermedad.

Si el bruxismo no se trata a tiempo, puede derivar en complicaciones más severas, hipersensibilidad dental, desgaste de los dientes, dificultad para masticar, dolores musculares en la mandíbula, dolores en el cuello, en la cabeza y en los oídos; insomnio o incluso provocar la pérdida de piezas dentales.

Hay formas de aliviar los dolores originados de esta patología, pero, al ser un acto involuntario, la única forma de poder resolver el problema a tiempo es con una visita al dentista para valorar cuál será el mejor tratamiento en cada caso. Por normal general, una férula de descarga ayuda a evitar el contacto entre los dientes y evitar el desgaste de las piezas.

5.   Disfunción de la articulación temporomandibular por estrés

El estrés es una de las principales causas de la disfunción de la articulación temporomandibular. Es la articulación que une la mandíbula con el cráneo. Puede ser que produzca chasquidos al moverse, que presente dolor, inflamación… Esto se debe a que el disco articular se ha desplazado y no puede funcionar con normalidad por la presión producida al apretar los músculos por estrés.

Con una visita a tiempo al odontólogo se podrán tomar las pruebas diagnósticas oportunas y determinar la causa exacta del problema para poder abordarlo. En algunos casos puede ser necesaria la utilización de férulas de desprogramación muscular o fisioterapia y en casos extremos incluso una cirugía.

6.   Síndrome de boca ardiente

El paciente afectado generalmente puede manifestar dolor en la boca, alteración en el sabor y en la salivación, sin presentar lesiones en la mucosa bucal.

El dolor puede persistir durante años, afectando sobre todo a la punta y a los bordes laterales de la lengua. En estado de ansiedad y estrés, el dolor empeora.

La causa de esta enfermedad es desconocida, pero una hipótesis la relaciona con factores psicológicos como la ansiedad, el estrés y la depresión. 

¿Cómo combatir el estrés en la salud bucal?

El estrés y la ansiedad también pueden provocar que los ácidos estomacales se acumulen, lo que puede llegar a causar reflujo ácido y, en consecuencia, puede aparecer el mal aliento.

Lo peor de todas estas afectaciones producidas por el estrés es que suelen ocurrir de forma progresiva, la persona afectada no suele notar sus efectos hasta que son muy avanzados. Por ello, las revisiones periódicas son de máxima importancia para poder detectar estos síntomas a tiempo y conseguir a través del tratamiento adecuado paliar sus efectos en nuestra salud oral.

Si estás sufriendo estrés prolongado y sientes alguna molestia en la cavidad bucal, asiste al dentista. En Imboca estamos preparados para recibir y analizar el caso de cada paciente.

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